martes, 7 de diciembre de 2010

LA VIRGEN NOS ENSEÑA CÓMO ORAR Y CÓMO COMPORTARSE EN EL MUNDO

Como hemos dicho, en otras ocasiones, Garabandal ha sido una escuela de oración y de vida cristiana. Para empezar La Virgen quería que las niñas atendieran a las gentes y no fueran urañas, es decir, los dones no se regalan para que nos apropiemos de ellos sino para que los transmitamos y los regalemos a los demás. De qué nos hubiera servido la venida de Nuestro señor si toda su vida hubiese transcurrido oculta sin manifestarse al mundo? Era necesaria la vida oculta del Señor? Si, por supuesto, la humildad y la vida completamente familiar, creciendo en sabiduría y Gracia, era necesaria pero, TRES AÑOS, de vida de Jesús, Transformaron el universo y la Creación entera. Por tanto, La Virgen, hacía que las niñas fueran atentas y cordiales con los peregrinos y dieran testimonio a esta gentes que, de todos los lados y partes del país y del mundo, se agolpaban en el pequeño pueblo de las montañas cántabras.

Les enseña lo que está bien y está mal. Les enseña los horrores que produce el Pecado en el ser humano y las niñas tendrán verdadera aversión a los pecados de los hombres. En una ocasión Conchita en extasis dijo: Y eso que es? Los pecados de los pecadores! ¡Que feo! ¡Quítamelo, no lo quiero ver! ¡No!. Ella se puso a llorar.

Les pidió, en otra ocasión, que fueran modosas, ellas entendieron en el vestir, y que debían ser humildes en su vestimenta y comportamiento. En muchas ocasiones les repitió lo importante de ser obedientes. De esto nos da testimonio la  misma Jacinta que, por un acto de desobediencia, estuvo un tiempo sin ver a la Virgen y no tener aparición.

Cuando las apariciones les hace rezar, a las niñas, el rosario y les enseña cómo se debe hacer. Santiguándose antes de empezar teniendo perfecto conocimiento de lo que están haciendo y luego recitando lentamente las Ave Marías. Les hace rezar de rodillas y con posturas piadosas y recogidas. Esto mismo lo harán, rezando varios rosarios y, como nos contará Mari Loli: " Nos pidió que rezaramos las tres partes del rosario cada día, cosa que yo hacía y que fui dejando con el tiempo, hasta que conocí a mi futuro marido que él si que lo hacía".

La Virgen les pidió una vida de piedad, que visitarán cada día al Santísimo y que rezarán la Estación, como le dijo en la última aparición a Conchita: " Conchita, ¿ Por qué no vas a menudo a visitar a mi hijo al santísimo? ¿ Por qué te dejas llevar por la pereza, no yendo a visitarle cuando os está esperando de día y de noche? ( Ültima aparición en los pinos a conchita día 13/11/1965, Diario de Conchita).

La Virgen les pide que hagan sacrificios y ellas, cuando lo oyeron por primera vez, no sabían lo que significaba esta palabra. A Conchita, en la última aparición, le dirá: "Conchita, ¿Por qué no dejas tu chicle y lo ofreces como un sacrificio por la gloria de mi Hijo? después de que Conchita se despendiera de él, la Virgen continuó: "..... Pues te lo vuelvo a decir. Ten confianza en nosotros y lo ofrecerás con gusto a Nuestros Corazones, porqie así estarás más unida a Nosotros".

La Virgen en su pedagogía les enseñará lo que es verdaderamente importante, para el cielo, y lo que no lo es. Les pide que, cuando ella les llame, no acudan ni con pulseras ni otros adornos. Que vistan con sencillez y decencia y, en la última aparición le dirá a Conchita: " Tu pon de tu parte todo y nosotros te ayudaremos, como también a mis hijas, Loly, Jacinta y Mari Cruz....".

Sabemos, a través de una pregunta que hicieron las niñas en éxtasis a la Virgen, lo que ella quería para los españoles: " Que confiesen y comulguen más"; les dirá. Es muy im portante participar del Sacramento de la Reconciliación y el de la Comunión, el alimento de la Eternidad. Todo ello, se puede preguntar algún increyente o los partidarios de mantener una prudencia exagerada o, simplemente, rechacen de plano las manifestaciones extraordinarias,  sin la recomendación o petición expresa de una de las Virtudes cardinales, LA CARIDAD, no puede ser que todo esto venga de Dios. Para ellos colofonaré esta pequeña y resumida pedagogía dada por La V irgen a las niñas de Garabandal, sobre su vida de piedad y oración, con lo que Nuestra Madre dijo a Conchita en su aparición del 13 de noviembre de 1.965: " ACUERDATE DE LO QUE TE DIJE EL DÍA DE TU SANTO...AL PRESENTARTE DELANTE DE DIOS TIENES QUE MOSTRARLE TUS MANOS LLENAS DE OBRAS HECHAS POR TI EN FAV OR DE TUS HERMANOS Y PARA GLORIA DE DIOS Y AHORA LAS TIENES VACÍAS".



                                                       A.M.D.G. et B. M. V.

viernes, 3 de diciembre de 2010

TRIDUO DE LA INMACULADA CONCEPCION

INICIO.- Por la señal de la Santa Cruz...........

Señor mío Jesucristo… o Pésame Dios mío…




ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Virgen purísima, concebida sin pecado y desde aquel primer instante toda hermosa y sin mancha, gloriosa María, llena de gracia y Madre de mi Dios, Reina de los Angeles y de los hombres: Sois el asilo seguro de los pecadores penitentes: con razón, pues, a Vos acudo; sois Madre de misericordia; no podréis, por lo tanto; dejar de enterneceros a la vista de mis miserias; sois, después de Jesucristo, toda mi esperanza: no dejaréis de aceptar con agrado la tierna confianza que tengo en Vos. Alcanzadme que sea digno de ser llamado hijo vuestro y que pueda deciros con entera confianza: “Monstra te esse matrem”, demuestra que eres mi Madre.


DÍA PRIMERO

Vedme a vuestros santísimos pies, oh Virgen Inmaculada; me alegro grandemente con Vos, que desde la eternidad hayáis sido elegida Madre del Verbo eterno y preservada de la culpa original. Doy gracias y bendigo a la Santísima Trinidad, que os enriqueció con tales privilegios en vuestra Concepción; y os suplico humildemente que me alcancéis la gracia de vencer los tristes efectos que el pecado original causó en mí y que nunca deje de amar a mi Dios.

Rezar doce Avemarías y luego la Letanía Lauretana.

DÍA SEGUNDO

¡Oh, María, Lirio inmaculado de pureza! Me congratulo con Vos, porque desde el primer instante de vuestra Concepción fuisteis colmada de gracia, y porque, además, os haya sido concedido el uso perfecto de la razón. Doy gracias y adoro a la Santísima Trinidad por haberos adornado con dones tan sublimes, y me confundo todo delante de Vos, al verme tan pobre de gracias. Haced a mi alma participe de ella y de los tesoros de vuestra Inmaculada Concepción.

Rezar doce Avemarías y luego la Letanía Lauretana.

DÍA TERCERO

¡Oh, espejo de pureza, Inmaculada Virgen María! Me complazco sumamente al considerar que desde vuestra Concepción os fueron infundidas las virtudes más sublimes y perfectas, junto con todos los dones del Espíritu Santo. Doy gracias y alabo a la Santísima Trinidad por haberos favorecido con estos privilegios, y os suplico, oh Madre benigna, me alcancéis la práctica de las virtudes para hacerme así digno de recibir los dones y la gracia del Espíritu Santo.

Rezar doce Avemarías y luego la Letanía Lauretana.


jueves, 25 de noviembre de 2010

OFRECIMIENTO DE MARI LOLI A LA VIRGEN

Ayer hablamos del ofrecimiento que hizo Conchita, en una locución que tuvo con JESÚS, hoy contaremos una de las  locuciones que tuvo, con la VIRGEN,  MARI LOLI.

En una locución en que yo hablaba con la Virgen, le pedía que me diese una cruz para sufrir por los sacerdotes. Ella me dijo:




-- Que llevase todo con paciencia y que sea humilde, que era lo que más le agradaba a Dios.


Yo le decía:

-- ¿Me voy a morir pronto?.


Ella me dijo:



-- No; tienes que quedarte en el mundo para sufrir; en cualquier parte que estés, sufriendo estarás.


Yo le decía:


- ¡Qué mis padres crean!.


Ella me decía:


-- Súfrelo con paciencia, ya creerán.


Me decía también:


Reza todos los días el Rosario. Pide por los sacerdotes, que hay algunos que cada día necesitan de más sacrificios por ellos.




-- ¿Qué sacrificios tengo que hacer?.


Ella me decía:


-- Tienes que ser más obediente.


Yo le decía que una vez iba por un camino, y de pronto se me apareció un señor vestido de largo, con pelo largo, y me dijo: "Tengo hambre", y yo, que iba con la merienda en la mano, se la dí, y de pronto desapareció, sin yo saber cómo; y le dije a la Virgen: ¿Quién era aquel señor?:


-- Ella se sonrió y no me dijo nada.